Pobreza menstrual: una problemática más allá de un sangrado mensual

Escrito por Maria Paula Vélez.

Recuerdo la primera vez que me llegó la menstruación, estaba en el colegio, era la hora del almuerzo y me encontraba jugando con mis amigas cuando tuve que ir al baño… nunca voy a olvidar la imagen de mi ropa interior blanca con una mancha color café en medio. Yo me quedé en shock y sin saber qué hacer, porque a pesar de que entendía lo que me estaba pasando gracias a la educación que había recibido, fue una experiencia para la que mi cabeza de 12 años no estaba totalmente preparada. Sin embargo, después de ese shock inicial de primípara, para mí fue fácil empezar a gestionar mi periodo menstrual, pues contaba con la información suficiente para entenderla, los recursos para adquirir las toallas higiénicas y las instalaciones adecuadas tanto en mi casa como en el colegio para cambiarme cada vez que lo necesitara. 

No obstante, esta no es la misma historia que cuentan millones de mujeres y niñas en el mundo, pues para muchas, tener la menstruación es sinónimo de estar enfermas y se traduce en algo que las obliga a suspender sus actividades cotidianas durante varios días al mes. Esta situación se da debido principalmente a la falta de recursos de quienes menstrúan, impidiéndoles acceder a productos como toallas o tampones y obligándolas a usar otro tipo de soluciones para gestionar su sangrado que no siempre son las más higiénicas o efectivas. 

Adicionalmente, a la limitación de recursos económicos se le suma la ausencia de educación sobre el tema, lo cual en la mayoría de los casos lo único que logra es perpetuar el miedo y el desagrado hacia un proceso que ocurre de manera absolutamente natural.

¿Qué es pobreza menstrual? 

La pobreza menstrual se define como la dificultad que enfrentan las personas que menstrúan para acceder a los productos sanitarios necesarios para gestionar su sangrado de forma adecuada, al igual que a otros complementarios como analgésicos y ropa interior. Este término también hace referencia a la vulnerabilidad económica que representa para las mujeres tener que comprar estos insumos cada mes, pues es un gasto que en muchas ocasiones repercute negativamente en la estabilidad de los hogares o debe ser pasado por alto para adquirir otras cosas básicas y más importantes como los alimentos (UNFPA,2020).

 

Ahora bien, lo más grave del asunto es que esta problemática va mucho más allá de la dificultad en el acceso a los productos sanitarios, ya que para estas niñas y mujeres la realidad es que durante los días en que menstrúan, deben ausentarse del colegio o el trabajo para permanecer en casa y ocuparse de su periodo sin pasar dificultades o “vergüenza”, situación que acentúa aún más la desigualdad (Flores, 2019; Plan International, 2021).

Ausentismo escolar y laboral

Según el Banco Mundial, 2 de cada 5 niñas pierden alrededor de 5 días de clases al mes debido a que las escuelas no cuentan con las instalaciones necesarias, lo que equivale aproximadamente a 50 días del año escolar en los que las niñas dejan de educarse (Flores, 2019). Por ejemplo, en una región de Honduras, el 55% de las niñas encuestadas reportaron no sentirse cómodas con ir a estudiar durante su periodo; asimismo, en algunas zonas rurales de Bolivia, las condiciones de los baños en las instituciones educativas son inadecuadas y no ofrecen la privacidad necesaria para que las niñas puedan estar tranquilas mientras menstrúan (UNICEF, 2017). 

Este ausentismo hace que muchas de ellas abandonen la escuela definitivamente y terminen trabajando con muy poca o ninguna remuneración económica o casándose a edades tempranas y teniendo sus propios hijos, lo cual perpetúa el ciclo de la pobreza y las hace susceptibles a sufrir violencia sexual, física y psicológica (UNICEF, 2017).

Falta de educación 

Adicionalmente, la pobreza del periodo también se refiere a las personas que, debido a estigmas culturales, no pueden vivir su menstruación dignamente y son forzadas a dejar de participar de actividades dentro de su comunidad, como por ejemplo asistir a ceremonias religiosas, e incluso son excluidas de sus propios hogares (ActionAid, 2021).  

La creencia de que la sangre que se expulsa por la vagina es impura y sucia, genera que en países como India y Nepal, las mujeres y niñas deban dormir por fuera de sus casas durante los días de su periodo, lo que las expone a situaciones peligrosas como infecciones, frío extremo, violencia sexual y hasta ataques de animales. Incluso en algunos lugares de Afganistán, durante la menstruación las personas tienen prohibido lavarse los genitales y el cuerpo, porque se cree que hacerlo afectaría su fertilidad (UNFPA,2020). Es más, para no ir tan lejos, en la isla de Tierra Bomba en Cartagena, muchas mujeres consideran que meterse al mar durante su periodo va a hacer que dejen de menstruar, lo que eventualmente alteraría su salud. 

Carolina Ramirez, Fundadora de Princesas Menstruantes

(Carolina Ramirez, Fundadora de Princesas Menstruantes)

Todos estos estigmas tienen como consecuencia que las niñas no aprendan desde una edad temprana lo que le va a ocurrir a su cuerpo cuando alcance la pubertad, lo que las condena a momentos de vulnerabilidad, vergüenza e inseguridad cuando finalmente ocurre. De acuerdo con la Unicef, el 34.8% de las niñas en zonas rurales de Colombia no saben nada de la menstruación antes de la menarquia (la primera menstruación) y el 45% no conoce de dónde viene el sangrado menstrual (UNICEF, 2017).  

¿A quiénes afecta? 

 

Como es de suponer, esta problemática afecta principalmente a niñas y mujeres en países en vía de desarrollo y en situaciones de pobreza económica, pero también toca las puertas de algunos países industrializados (UNFPA,2020). De hecho, desde hace varios años se ha llevado a cabo un movimiento que ha logrado eliminar los impuestos de los productos para la menstruación en lugares como Canadá e Irlanda (Valdés, 2017) o incluso ofrecerlos gratuitamente en Escocia (Diamond, 2020).  

Gracias a estos movimientos y a todas las campañas de visibilidad que se han realizado referentes a la pobreza menstrual, es que cada vez más personas en el mundo reconocemos que a pesar de ser una condición que se da en la mitad de la población, la menstruación está lejos de significar lo mismo para todas y debe tratarse con un enfoque de derechos humanos y salud pública.   

Lo que podemos hacer 

Ahora que entendemos un poco más de lo que se trata la pobreza del periodo, estas son algunas de las acciones que podemos hacer para combatirla: 

  1. Edúcate sobre la menstruación. Aprender cómo se da, cuál es su propósito y qué significa te va a ayudar a verla de una manera diferente. Así como dicen por ahí “no se cuida lo que no se conoce”. 
  2. Habla sobre la menstruación, hazlo con tus amigas, amigos y familia, sin ningún tabú y sin sentir vergüenza. Especialmente a los hombres les hace falta escuchar conversaciones sobre estos temas, ya que no se trata de algo asqueroso y que nos “competa sólo a las mujeres”. 
  3. Si tienes hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, primos o primas pequeños, háblales con total naturalidad sobre el periodo. Educar las nuevas generaciones para que crezcan conociendo su cuerpo sin tabúes, es clave para empezar a promover un cambio. 
  4. Apoya campañas o movimientos que busquen mejorar las condiciones de educación y acceso a productos menstruales para todas, ya sea en el ámbito político o en entornos sociales específicos.    
  5. Atrévete a conocer nuevos métodos para la menstruación que puedan resultar más sostenibles, cómodos y seguros, por ejemplo, la copa menstrual y las toallas reutilizables. Muchas veces estos métodos son una excelente alternativa para las poblaciones que viven situaciones de pobreza.   

Finalmente, todas las personas que menstruamos merecemos contar con el conocimiento, el apoyo y los recursos necesarios para manejar de forma adecuada, segura y saludable nuestro sangrado, tanto en nuestros hogares como en las escuelas y trabajos. Esta es una tarea de todas y todos y solamente trabajando en equipo podremos a lograr un cambio verdadero.    

Referencias

  1. UNFPA. (2020). La menstruación y derechos humanos - Preguntas frecuentes. Mayo 26, 2021, de Fondo de Población de las Naciones Unidas Sitio web: https://www.unfpa.org/es/menstruaci%C3%B3n-preguntas-frecuentes#%C2%BFCu%C3%A1les%20son%20los%20mitos%20y%20tab%C3%BAes%20comunes%20sobre%20la%20menstruaci%C3%B3n?%20%C2%BFC%C3%B3mo%20afectan%20la%20condici%C3%B3n%20de%20las%20mujeres
  2. Plan International. (2021). Pobreza menstrual, una problemática de la que se habla muy poco en América Latina. Mayo 28, 2021, de Plan International Sitio web: https://plan-international.org/es/latin-america/pobreza-menstrual 
  3. Flores, C. (2019). El alto costo de ser mujer en el mundo en desarrollo. Mayo 26, 2021, de Banco Mundial Sitio web: https://www.bancomundial.org/es/news/feature/2019/10/23/el-alto-costo-de-ser-mujer-en-el-mundo-en-desarrollo 
  4. UNICEF. (2017). El camino al empoderamiento de las niñas en América Latina y el Caribe: 5 derechos. Mayo 26, 2021, de Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF Sitio web: https://www.unicef.org/lac/media/1436/file/PDF%20El%20camino%20al%20empoderamiento%20de%20las%20ni%C3%B1as%20en%20Am%C3%A9rica%20Latina%20y%20el%20Caribe:%205%20Derechos.pdf 
  5. ActionAid. (2021). Period Poverty. Mayo 27, 2021, de ActionAid Sitio web: https://www.actionaid.org.uk/our-work/womens-rights/period-poverty 
  6. Valdés, I. (2017). Tasa rosa: las compresas y tampones tienen el mismo IVA que el caviar. Mayo 27, 2021, de El País Sitio web: https://elpais.com/elpais/2017/11/10/actualidad/1510308704_913366.html 
  7. Diamond, C. (2020). Menstruación: Escocia, la primera nación del mundo en ofrecer gratis productos sanitarios. Mayo 28, 2021, de BBC News Mundo Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/noticias-55067118 
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